¿Baja autoestima? ¿Y si te digo que puedes ser como quieras ser? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Irene Hidalgo   
Lunes, 23 de Julio de 2018 16:41




Mucha gente manifiesta tener poca autoestima, es decir, no les gustan cómo son, les gustaría ser de otra forma. En numerosas ocasiones hemos oído cómo los mensajes positivos hacia uno mismo, podían mejorar nuestro autoconcepto, me refiero a  ejercicios tipo, levántate cada mañana y di delante del espejo: “soy valiente”, “soy guapo”, “soy  cariñoso”. ¿Os suenan? Este tipo de mensajes son eficientes y nos van a motivar, y lo más importante, nos van a obligar a pensar y ser conscientes todos los días de cuáles van a ser nuestros objetivos. Tener claro cuál va a ser mi objetivo ya es un paso importante.  Sin embargo, esto no es suficiente en la mayoría de las ocasiones, ¿verdad?

¿Qué suele ocurrir? Pues que quiero ser, por ejemplo: extrovertido (porque estoy cansado de las limitaciones que me está suponiendo ser tan tímido y esto no me gusta). Entonces te levantas y te lo dices a ti mismo, y cuando te encuentras en el ascensor al vecino ¿Adivinas que ocurre? Pues que te vienen los siguientes pensamientos: “seguro que quedo estúpido si le hablo del tiempo”, “seguro que nota que estoy nervioso”, “se va a dar cuenta que estoy sudando”, y/o parecidos. ; Y mientras…, el vecino ya ha salido del ascensor y de nuevo te sientes incapaz, y no te gusta. Y luego te justificas, porque claro, mientras estabas en el  ascensor te han asaltado esas emociones traicioneras que tanto deseas que desaparezcan, nervios, miedo al ridículo,…

¿Te suena todo lo anterior? Te explico. Estás intentando cambiar desde tus pensamientos y emociones, y eso es muy complejo e incluso me atrevo a decirte que imposible (ya te lo explicaré en otro post). Justificas con un por qué: porque me daba vergüenza, porque el corazón se me iba a salir, porque pensaba que iba a tartamudear…  Y si te das cuenta, para ponértelo más difícil, muchas de estas emociones y pensamientos van a estar relacionadas con adivinaciones de un futuro, de lo que podría ocurrir; y como no, nuestra mente tenderá claro está a imaginarse un futuro catastrófico.  Bueno ¿Y si le damos la vuelta a la tortilla? Porque parece que nuestras emociones y pensamientos lo que están haciendo en este caso es limitarnos.

Centrémonos en nuestras acciones. Sí que controlamos todo lo que hacemos, y nos sintamos como nos sintamos o pensemos como pensemos podemos controlar todos nuestros actos.  Porque a pesar de sentirme nervioso y pensar que la voy a liar si le digo al vecino “Buenos días, que calor hace hoy”; ¿a que puedes decirlo?, porque, que yo sepa, puedes hablar. ¿Entonces cual es el problema? No tienes limitaciones en lo que haces, tienes capacidad para hacerlo, otra cosa es si tienes voluntad para ello, pero capacidad no te falta.

Entonces aparece la que yo llamaría la tercera excusa: Irene, pero es que no se. Vale, la acepto, se que no tienes un repertorio de conductas propias de una persona… ¿extrovertida?, ¿valiente? , ¿qué quieres ser tú? Es normal, por tu experiencia, historia y aprendizaje, seguramente seas pobre en ese tipo de repertorio conductual. Pero, ¿a que sí conoces a alguien al que admiras porque es como tú quieres ser? Pues ahora te animo a que le observes y veas todo los que hace, y comiences a imitarle. Ya está, ahí tienes todo el repertorio de conductas que te van a acercar a ser lo que quieras ser. Y simplemente, queda empezar, poco a poco, ve poniéndote objetivos sencillos, lo que te resulte más fácil, y con el tiempo ve complicándolos.  En el ejemplo que os he puesto anteriormente podría ser decir simplemente los buenos días, ya le comentarás el tiempo que hace más adelante.

¿Revelador verdad? Y muy liberador. Saber que puedo ser como quiera ser. Es increíble. Aunque lo sé, también supone responsabilidad, porque ahora que lo sabes ya no existen las excusas.

Quería hacer mención también a las valoraciones que hacemos de nosotros mismos en función de aquello que pensamos o sentimos. Recordad que no controlamos lo que pensamos o sentimos y que lo que nos va a definir son los actos. Os pongo este ejemplo que creo que es bastante ilustrativo. Hay personas que creen que son muy buenas personas porque se preocupan mucho por los demás. Y es cierto, se tiran mucho tiempo de su vida pensando en los demás, pero esto ¿de qué sirve, si no diesen la ayuda que el otro necesita?,  ¿es mejor persona el que se preocupa, o el que visita al enfermo?, ¿el que se preocupa o el que llama por teléfono y ofrece su ayuda?  Como veis lo que importa es lo que hagamos. Por lo tanto, si aparecen pensamientos o emociones negativas, no os culpéis más, no lo controlamos, si tus acciones no van en consonancia con ellos, vas a seguir siendo la misma persona valiosa que quieres ser, aunque pienses o sientas mal.

Siempre hay aspectos de nosotros mismos que queremos mejorar, ¿te animas a conseguirlo?

Última actualización el Lunes, 23 de Julio de 2018 20:16