De la psicología infantil a acompañar a toda la familia
Soy Irene, directora de CAPSIH, y si has llegado hasta aquí, probablemente quieras saber un poco más de quién está detrás de esta forma de entender la psicología.
Donde empezó todo
Cuando comencé mi carrera profesional, mi trabajo estaba centrado principalmente en niños y adolescentes. Acompañaba sus dificultades emocionales, conductuales, familiares y escolares, y también trabajaba con sus padres y cuidadores.
Y fue precisamente ahí donde empecé a entender algo que, con los años, se ha convertido en una parte fundamental de mi manera de trabajar:
Cuando trabajas con un niño, no puedes mirar únicamente al niño.
Ampliar la mirada
Detrás de muchas de sus dificultades hay una familia que también necesita ser escuchada, comprendida y acompañada. Padres que no saben cómo ayudar a sus hijos, que se sienten desbordados, que tienen dudas, que necesitan herramientas o que, sencillamente, necesitan un espacio para ellos.
Con el tiempo, esas familias empezaron a hacerme llegar sus propias dificultades. Ansiedad, inseguridades, problemas personales, conflictos familiares, dificultades en la pareja… Y mi práctica profesional fue creciendo de una manera muy natural.
Así llegué también a la psicoterapia con adultos, parejas y familias.
Adultos
Acompañamiento individual
Parejas
Relaciones y vínculo
Familias
Comprender el sistema familiar
Mi consulta hoy
Hoy sigo disfrutando enormemente del trabajo con niños y adolescentes, pero mi consulta es también un espacio para adultos y parejas que quieren entender qué les está pasando, cambiar aquello que ya no les funciona y aprender a relacionarse consigo mismos y con los demás de una manera diferente.
Mi forma de entender la psicología
Durante todos estos años he seguido formándome y ampliando mi experiencia clínica para poder ofrecer una intervención cada vez más completa.
Mi forma de trabajar parte de una psicología integradora, basada en la evidencia y adaptada a cada persona, porque no creo en terapias idénticas para personas diferentes.
No creo en terapias idénticas para personas diferentes.
Cada historia necesita ser escuchada.
Cada persona necesita ser comprendida.
Cada proceso terapéutico necesita encontrar su propio camino.
Ese es, en esencia, el modo en el que entiendo mi profesión y también la forma en la que trabajamos en CAPSIH.